Tal y como dice Luis Bassat en el "Libro rojo de las marcas", los elementos que definen nuestra personalidad son intencionados y premeditados, la manera de hablar, la expresión corporal, la ropa que llevamos...sin embargo hay otros aspectos que no hemos podido elegir, como son nuestra edad, estatura, color de ojos...la suma de todos estos elementos, conscientes o inconscientes, forman nuestra identidad, aquello que realmente somos. Nuestra identidad transmite información a los que tenemos a nuestro alrededor; y la impresión que causamos es lo que llamamos imagen.

Mucha gente cree que la identidad corporativa es un simple eslogan, un montón de logos, símbolos, colores, tipografías y muebles de oficina. Y lo es, pero también es muchas cosas más. La identidad de una empresa es su razón de ser, sus objetivos, sus raíces, su fuerza y su debilidad.

La Identidad o Imagen Corporativa, entendida como el retrato que se crea en la mente de los receptores a partir de señales enviadas por el objeto, se ha convertido en una prioridad para las organizaciones.

Y ahora el problema es vender, un reto, uno de los desafíos más importantes para la empresa. Y para ser un buen vendedor se necesitan tres cosas básicas[ o al menos en mi opinión]: conocer en profundidad el producto que se desea vender, tener la predisposición para la venta, y tener un cierto arte para la venta.